sábado, 3 de septiembre de 2011

NORIAS, SALTOS Y OTROS APROVECHAMIENTOS DEL GENIL

A mis amigos Francisco Reina Luque y Manolo Sebastianes, que luchan por hacer del Genil un trocito de gloria.

Ven, niña, a la ribera
Del plácido Genil,
Donde la primavera
Despierta flores mil
Y en plácidos rumores
De mi guitarra al son
Oirás que canta amores
Mi pobre corazón.

            Con estos versos describía Miguel Romero Carmona nuestro valle del Genil.  Un lugar tranquilo e idílico.  El canto de las norias, el esplendor artístico generado por la luz eléctrica y reflejado en las lámparas del Teatro Circo, lo sueños de Manuel Reina, los anhelos de Rejano, las imágenes infantiles de Molina, … ¡tantos y tantos versos, cantos y notas ha provocado ese bucólico verdor, ese canto silente del agua!
Con el permiso del río, claro está, que a lo largo de los siglos “presentó sus escrituras” –como llamamos en el campo a la tierra que se lleva éste en sus avenidas- cada vez que hizo falta.  Pero no voy a hablar de riadas, que tiempo y espacio habrá, sino del aprovechamiento hidráulico de nuestra arteria litoral.  Porque para convertir las riberas en este poético e inigualable oasis de verdor hace falta el agua de riego.
            Desde los primeros asentamientos en nuestra zona, el uso y disfrute del río ha sido fundamental en el desarrollo urbano, social, agrícola e industrial de Puente Genil.  No hay nada más que recordar que las norias árabes, las azudas, los canales y desvíos y, más modernamente, las bombas de riego, han sido el elemento que ha movilizado todo el entramado que históricamente conocemos de productos agrícolas, harinas, luz eléctrica, industria, modernización, etc.
            Todos poseemos fotografías impresas o digitales de las riberas, de las norias, de la Alianza, etc.  Todos hemos oído hablar –los más viejos lo guardan aún en sus sentidos- del canto de las norias, de la fuerza del agua en unos tiempos en los que la energía no estaba tan a mano como hoy día.  Con los adelantos de la técnica, una a una fueron cayendo aquellas viejas y románticas ruedas de metal o madera, con sus cangilones, zapatas, tabaques, añeclines, andarajes,…  Bueno será que, aunque sea digitalmente, hagamos un pequeño homenaje a aquellos ingenios que dieron riqueza a nuestra tierra.
            Por eso, al rebuscar en mi biblioteca, no he podido resistirme a sacar unas copias a unos documentos interesantísimos que hacen referencia a los aprovechamientos hidráulicos del Genil.  Me refiero al documento que, en 1935, publicó la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y que tituló Estadística de los aprovechamientos hidráulicos existentes en la actualidad en el río Genil.  El libro, que me regaló mi querido amigo el anticuario Enrique Bedmar López, es una cuidada edición en la que, creo que por primera vez, se catalogan de forma seria y técnica los aprovechamientos (tomas de agua) que, desde Sierra Nevada hasta Palma del Río, poseía el río.  Es un tratado extenso del que, lógicamente, sólo voy a colgar lo que nos interesa: lo correspondiente a nuestro término municipal.
            Desde la desembocadura del Anzur hasta la del arroyo Tíscar, el Genil recorre el término municipal de Puente Genil de sureste a noroeste, en una longitud de más de 20 km.  A lo largo de este caminar había, en la época en que se hizo el estudio, 17 norias, 2 centrales eléctricas y 2 tomas para usos urbanos y de transportes y 3 bombas eléctricas para uso agrícola.  Las mismas eran:





NORIAS (DESDE EL SURESTE AL NOROESTE)
Entre paréntesis se indica la margen del río, en el sentido de avance de las aguas
Perdiguero (i).
Majada Vieja (d).
Cordobilla (d).
Sotogordo (i).
Rinconcillo (i).
Piedra de Yeso (d).
El Ñorito (i).
La Carraca (i).
Huerta del Soto – Ribera de Aranda (d) + (i).
Escarrachela (i).
El Cuerno (i).
El Cano (i).
Portalegre (d).
La Bella (i).
La Pina (i).
La Camacha (i).
El Rabanal (d).

 NORIA DE LA PIEDRA DE YESO



 NORIA DE EL RABANAL,QUE TODAVÍA RESISTE EL PASO DEL TIEMPO Y EL AGUA.

 NORIA EN LA ISLA DEL OBISPO APRINCIPIOS DEL SIGLO XX, SUSTITUIDA POR UNA BOMBA AÑOS DESPUÉS

.

 CENTRALES ELÉCTRICAS
La Alianza (también molino harinero)
Nuestra Señora del Carmen (Salto de Los Rapetas o Salto Baena)

 AZUDA DE LA ALIANZA, EN TIEMPOS DE SU CONSTRUCCIÓN.  EL SEÑOR QUE PODEMOS VER EN PRIMER TÉRMINO ES D. RICARDO MORENO ORTEGA (SEGÚN NOS CONTÓ SU NIETA, MARÍA JESÚS REINA)

MOLINOS HARINEROS
La Alianza.
Molino del Manchego.

FOTOGRAFÍA DE LA ALIANZA ANTES DE LA CONSTRUCCIÓN DE LOS CUERPOS ANEJOS
(OBSÉRVESE QUE HAY DOS "LADRONAS")


USOS URBANOS Y DE TRANSPORTES
Toma Ferrocarriles Andaluces.
Toma Ayuntamiento de Puente Genil en Isla del Obispo.



BOMBAS PARA USO AGRÍCOLA
Islas del Verdugo.
La Alianza (2).



          










































  Para terminar, y como homenaje a los que desde tiempos inmemoriales tuvieron en el río su modus vivendi, transcribo un trozo de una entrevista que Miguel Jiménez hizo a Rafael González Romero, El Brevo, que fue el último constructor y reparador de norias.  Apareció en El Pontón nº 5, de 29 de agosto de 1986.
            << La noria árabe que aquí se usaba consta de innumerables piezas que sería muy prolijo describir.  A grandes rasgos se podrían enumerar algunas de ellas.  El eje era un tronco de encina hacheado con hacha de pie y calados para las zapatas, las cuales había que reponer todos los años.  En esas escopladuras iban alojadas las madres, que eran de pino de Flandes para evitar el viciado.  Sobre el eje también descansaban los puntales, los platos y las brazas, y acoplando todos estos elementos estaban los tabaques, que cumplían la misión de arriostrar la noria.  Los cinteos, que se hacían de pino gallego, afianzaban las puntas de las madres y las medianas.  Los motillos actuaban de separadores entre las madres.  El álabe era el tablero de presa que hacía andar la noria cuando corría poco agua, sustituyendo a los volaores.  El embarazón era la rueda con dos orificios a la que iba atado con soga el cangilón de cerámica.  La cesta era la estructura para recoger el agua, compuesta a su vez por el andaraje, el manzanillo, la alcantarilla y el añeclín.  La base de la armadura integraba la canal, con el tablerillo, el tablero y el pescante que servía para regular el caudal mediante una soga.  También había otros artilugios en la base como los pies, sobrepiés, la puente y la colchona, todos ellos entibados por los judíos y las entibas.  Después de la noria propiamente dicha  había que contar con la torre de agua, la mangueta y las canales…>>


 RAFAEL GONZÁLEZ ROMERO "EL BREVO", MANUEL RÍOS "SIETE MACHOS" Y PEDRO B. RIVAS BACHOT, EN 1977, EN LA NORIA QUE SE PUSO EN LA ISLETA DEL TARAJAL.



 LA "NORIA DEL BREVO" QUE ESTUVO EN LA CASETA MUNICIPAL DURANTE LA FERIA DE 1977 Y QUE, TRAS TERMINAR ÉSTA, FUE INSTALADA EN LA ISLETA DEL TARAJAL.

sábado, 13 de agosto de 2011

UNAS PINCELADAS DE HISTORIA DE LA FERIA REAL DE PUENTE GENIL

Al llegar estas fechas de la canícula de agosto, con media España de vacaciones e inmersa en fiestas, vienen a mi memoria los felices tiempos en los que la feria real de Puente Genil era el referente de la comarca.  Exiliado temporalmente, con la nostalgia de aquellas inolvidables noches de música, baile y farolillos, quiero pasear la imaginación y dar unas pinceladas de aquellas antiguas ferias.
                El 13 de mayo de 1834 (ese año se había producido la unión de Miragenil y Pontón de Don Gonzalo) acuerda el Ayuntamiento autorizar la feria real entre los días 15 al 17 de agosto.  El lugar de celebración era el Barrio Bajo, con mercado de ganados en el Señor del Río, primero, y junto al Matadero (actual calle San Sebastián) después.  Las casetas, tenderetes, puestos, etc., se distribuían desde el paseo del río hasta el final de la calle Ancha.  Según Luque Estrada, las atracciones y espectáculos de circo se instalaban en la plaza de Emilio Reina, aunque también hemos visto fotografías en las que la noria aparece en el mismo llano de San Sebastián.  Tanto el Casino Liceo como el Mercantil (entonces estaban ambos en la calle de la Plaza) celebraban animados bailes.

 Noria y feria de ganado en el Matadero (Llano de San Sebastián)


Como Puente Genil fue el primer pueblo de Andalucía en tener luz eléctrica, ésta siempre ha estado presente en la feria.  Desde el año de inauguración del alumbrado, 1888, los arcos, guirnaldas y otros adornos lumínicos han sido una parte importante de la fiesta. 


  Arcada de luces en la entrada a la feria por el paseo, en 1911.  Obsérvese que el apoyo de la izquierda está situado delante de la ermita de la Caridad.  También es digno de mencionar la gran cantidad de cables de alambre para la luz que cruzan la calle (de ahí la famosa copla de Carnaval).


Precisamente, la foto que se muestra más arriba es de 1911 (como se puede observar ampliándola y mirando el escudo que hay sobre el primer arco de luces).  En aquella época las arcas municipales no disponían de caudal para hacer frente a los gastos de alumbrado, banda de música (que todavía no era municipal), premios, etc.  Por eso, se hacía una suscripción popular en la que los vecinos aportaban lo necesario para acometerlos.  Pero la mejor forma de saber cómo se desarrollaban los festejos es leyendo el programa de los mismos, que apareció publicado en El Aviso.  En esta etapa de principios del siglo XX la feria iba del 15 al 17 de agosto y las actividades que se organizaban eran sencillas, sin grandes atracciones.



 PROGRAMA FERIA 1911

Como se ha podido leer, el primer y segundo días había concursos en el río: de cucaña y de natación.  Son las fotos que todos hemos visto en distintas publicaciones y colecciones.  Pese a ser conocidas, pongo una para que los lectores puedan entender mejor el ambiente.

 Concurso de natación en la isleta de La Alianza, 1911.

Hasta 1923 la feria se celebró, como he dicho, en el Barrio Bajo.  Ese año se decide trasladarla a la Matallana.  Los motivos fundamentales fueron de espacio, pues la amplitud de la avenida de Susana Benítez y todas las zonas aledañas eran ideales para esta función.  Al principio el alumbrado iba desde el final de la calle Aguilar hasta el final de Susana Benítez (El Morabito, dicho sea de paso, todavía no existía como tal).  Con el tiempo se fue ampliando hasta llegar al Tropezón.  La zona de atracciones se colocaba, en aquellos primeros años, en el llano que ahora ocupa el Instituto Manuel Reina.  En un primer momento, en el Romeral se realizaban las actividades típicas del tipo de conciertos, tracas, etc.  Muestro el programa de 1928 (aparecido en Industria y Comercio), en el que se puede ver que la feria duraba del 15 al 19.  No sé el motivo de alargar los días de fiesta en esa época, ya que hasta los años setenta no se habilitó el día 19 como feriado.

 Programa aparecido en Industria y Comercio 1928.

Poco a poco la feria en La Matallana se fue ampliando, de forma que prácticamente dejaron de realizarse actividades en el Barrio Bajo (sólo las relacionadas con el río).  El real llegaba ya hasta el Tropezón.  Y en el Romeral comenzaron a instalarse casetas: la del Liceo y de Los Amigos del Teatro.  La del Mercantil se instalaba en la fachada del Asilo y el campo de fútbol de que había en el actual Instituto Manuel Reina se convirtió en Castea Municipal (llamada entonces Caseta Popular).  Posteriormente cambiarían de ubicación.

 Programa 1944.

Con el paso del tiempo se fueron ampliando las actividades, de forma que aparecieron carrozas.  Una de las características de estas fiestas era la importancia de la música.  A las compañías de zarzuela que actuaban en el Teatro Circo se unían los conciertos de la banda municipal, que daba dos sesiones: una matinal en la calle de la Plaza y otra nocturna en el Romeral.  Los repertorios eran variados.  Para que nos hagamos idea de la calidad que alcanzó la banda de nuestro pueblo, aquí pongo uno de los programas para un día de feria de 1953.

 Notificación a D. Germán Sanchís, director de la Banda, sobre la feria de 1953.




 Programa del concierto de la Banda Municipal para un día de la feria de 1953.




 Componentes de la Banda Municipal en el real de la feria, en agosto de 1953.  De izquierda a derecha: José Ramos (trompeta), Antonio Maíz (bombo), Andrés Solís (caja) y Rafael Morales (bajo).
(Foto cedida por Andrés Solís Benjumea)
Ese mismo año 1953 el programa ofrecía una novedad: el concurso de "manejo" de motos, que entraban en competencia con los de caballos y enganches.  Una exótica aportación a la época.  Y también es de destacar que el alumbrado no lo ponía todavía Ximénez, sino SUAI, empresa de electrificaciones de Antonio Velasco Labrador, hombre emprendedor y visionario que siempre tuvo ingenio para crear los más variados y rentables negocios.


 Programa 1953. 

 Caseta de Los Amigos del Teatro, en el Romeral, en 1954.  Podemos ver, entre otros, a Antonio Cuevas núñez, Francisco Luque Estrada, Antonio Mora Expósito y Andrés Solís Benjumea. 
  La evolución económico social de Puente Genil se fue haciendo patente en nuestra feria.  En los años sesenta se ofrece una variedad de actividades lúdicas deportivas bastante más amplia.  Se introducen deportes como el balón volea (voleibol), ciclismo, baloncesto y balonmano, además de fútbol y pedestrismo.  En la zona de la Cuesta del Molino se instalaban los circos.  También se introducen los concursos de mises en la playa de Torremembrillo a mediados de los años sesenta.  Y en 1967 se instaura uno de los más prestigiosos festivales de flamenco que se ofrecen a lo largo del año… el que se denominó desde el primer momento “Fosforito canta en su pueblo”.  La primera edición del evento tuvo lugar el 16 de agosto en el patio del Instituto.  Los dos años siguientes se celebró el 15 de agosto.  A partir de 1970, el día 14, excepto el año 1977 que fue el 13 de agosto.


 Programa 1964.

 Facsímil del cartel del primer festival flamenco FOSFORITO CANTA EN SU PUEBLO


 Aspecto que presentaba la feria en la Matallana, en los años sesenta.




En el año 1973 decide nuestro ayuntamiento trasladar el real a los aledaños del campo de fútbol Jesús Nazareno.  Cincuenta años había permanecido en la Matallana.  La abundancia de espacio en el que montar casetas, las instalaciones del nuevo colegio Agustín Rodríguez, la piscina municipal y el campo de fútbol, las enormes zonas de aparcamiento… todo fueron buenas y acertadas razones para cambiar la ubicación.  Y en 1978 la feria pasó a tener 1 día más.  Así, comenzaba el 14 con el festival flamenco y terminaba el 19.  Las casetas se instalaban en las paredes del campo de fútbol y la zona de atracciones en la actual plaza del Ancla.  En septiembre de 1985 se erigió el monumento a la Armada Española en aquel lugar, por lo que, a partir de 1986, la “calle del infierno” pasó al llano que había frente a Agustín Rodríguez.  Esa zona que se convirtió también en el lugar de asentamiento de las casetas de las distintas peñas y corporaciones.  Al pasar la feria de la Matallana a este nuevo sitio la caseta municipal se trasladó al patio de Agustín Rodríguez, la del Liceo a la piscina del Campo de Fútbol –primero- y al aparcamiento del colegio desde la fecha citada de desplazamiento de la calle del infierno; la del Pensionista se instalaba en la guardería (actual Cruz Roja).  En éste último lugar estaría la de la Peña Genil posteriormente.  Es la época que podríamos llamar de esplendor con actuaciones de relevancia todos los días y masiva afluencia de visitantes procedentes de toda la comarca.  Por nuestra caseta municipal pasaron las primeras figuras de la canción y del espectáculo.


 Feria en la explanada del campo de fútbol Jesús Nazareno.




Programa de 1975.


Camilo Sesto, acompañado de Francisco Cielos, concejal del ayuntamiento de Puente Genil, el 18 de agosto de 1975,





Aspecto que presentaba la Caseta Municipal en 1977, año en que se instaló una noria hecha por el carpintero apodado "El Brevo".

Por último, el desarrollo urbanístico hizo que se creara una nueva red de calles e instalaciones en los llanos de Santa Filomena y Espuny.  Nació la avenida de Europa y toda la barriada que se ha creado alrededor.  En el año 2000 el equipo de gobierno municipal decidió trasladar el real de la feria a esa zona, que causaría menos molestias a los vecinos.  La Matallana se convirtió en esos primeros años de la década de dos mil en feria de día.  Se colocaron toldos para hacer más llevadero el calor.  Pero en esta etapa, que es la actual, asistimos a una feria devaluada, con poca animación.  Han cambiado las costumbres y la mayoría de los pontanos usamos los días de feria para viajar.  De ahí que desde hace más de una década esté sobre la mesa el debate de si cambiar la fecha, si hacer un recinto ferial en El Garrotalillo, etc.  En el año 2005 se aprobó un proyecto de recinto ferial en el que tendrían cabida las asociaciones de nuestro pueblo.  Se hizo reserva de suelo por parte de muchas corporaciones y entidades culturales, mas sólo quedó en una idea pendiente de desarrollo.  Esperemos que, en un futuro no muy lejano, Puente Genil vuelva a tener una feria real grande por su animación, prestigio y oferta de actividades.



 La feria en la Avenida de Europa.


 Feria de día en la Matallana.


 Bibliografía:
- Revista Industria y Comercio de 1928, 1944, 1953, 1964.
- Revista El Aviso de agosto de 1911.
- Boletín Anzur de agosto de 1975, 1976 y 1977.
- Luque Estrada, F, Puente Genil, 1900 1982.  Puente Genil, 1983.  Gráficas Consolación.


Fotografías:
- Archivo de Pedro Rivas.
- Archivo de Andrés Solís.
- Archivo de Paco Díaz.
- Archivo de Andrés Linares Porcuna.

lunes, 1 de agosto de 2011

LA INAUGURACIÓN DEL TEATRO CIRCO

             
              Cuando llegan los días finales de julio celebramos una efeméride cultural bastante significativa para Puente Genil: la inauguración del Teatro Circo.  La oficial fue el 25 de julio de 1902, día de Santiago.  Pero antes se habían producido una serie de acontecimientos culturales y festivos para dar mayor boato e importancia a este hecho, sin precedentes en un pueblo de provincias.
                La afición pontana al teatro es inmemorial.  Y va unida a unos lugares en los que representar las funciones.  Todos los historiadores locales, desde Aguilar y Cano / Pérez de Siles hasta José Segundo Jiménez, han hecho referencia a los distintos teatros que hubo en La Puente a lo largo del tiempo.  Pero los datos que podríamos llamar fidedignos parten del siglo XIX, ligados a la figura de uno de los filántropos y políticos que han pasado por estos lares.  Me refiero a Agustín Álvarez de Sotomayor Domínguez que en la época de Fernando VII construyó su propio teatro en la calle Ancha, 11, actual vivienda de D. Francisco Chacón Cabello (en su parte trasera, a la cual se accede desde la calle Guerrero).  Esta sala de representaciones (o parte de ella) estuvo en pie hasta los años ochenta de la pasada centuria, aunque convertido en almacén de abonos.  El local pasó después, según parece, a D. Joaquín Borrego Ruiz.  Incluso tenemos referencias de un documento en el que este señor junto a otros hizo un préstamo para poder afrontar los gastos del mismo.  Era para representaciones de aficionados en el que hicieron sus primeros pinitos como autores personajes de la talla de Antonio Aguilar y Cano, con su obrita “Una limosna, por Dios”.
                Pero en el último tercio del XIX es cuando comienza la verdadera explosión de las representaciones profesionales.  En 1881 abrió el Teatro Cervantes, que estaba situado en la calle Baena y cuyo propietario era D. Bernardino Cabello.  Funcionó hasta 1893.  En junio de 1884 D. Pedro Granados pide autorización para construir un teatro de verano en la parte final del Paseo de la Plaza Nacional.  Téngase en cuenta que esa zona no fue ocupada por dependencias de La Alianza hasta 1914 ó 1915, fecha de construcción de las oficinas que todavía podemos ver al final del Paseo (en la portada de piedra de las mismas pone la fecha 1916; por tanto, se empezarían a construir 1 ó 2 años antes).  El desnivel entre la entrada a la fábrica y el paseo serviría de lugar en el que colocar la grada, suponemos.   En 1888 los señores D. Rafael Rivas Pérez y D. Manuel Solís Cantos solicitan el arrendamiento de un trozo de terreno en el Paseo de la Plaza Nacional para construir un teatro de verano al que llamaron Teatro Circo de Rivas y Solís.  Fue en esta sala en la que se llevaron a cabo las representaciones que celebraron la inauguración de la luz eléctrica: El postillón de la Rioja y Marina.  Desapareció al arder sus instalaciones.
                El 3 de septiembre de 1901 comenzó la construcción de un nuevo coliseo, que se situó entre las calles de Jesús y La Huerta.  El promotor, proyectista y constructor fue Rodrigo García  Luque, autor, entre otros, del edificio del actual Casino Pontanés (construido en 1897). Las obras finalizaron el 22 de junio de 1902, fecha en que (según recogen las Efemérides Pontanenses, de D. Baldomero Giménez) le fue ofrecido un primer banquete a Rodrigo García.  Según cuenta Miguel Romero en su crónica en El Defensor de Córdoba del 23 de julio de 1902, el 22 de julio se celebró en el patio del teatro otro banquete al que asistieron autoridades, personas de edad y figuras de la talla de Manuel Reina y José Contreras.  En el relato de Romero se inserta el poema que el poeta y escritor  Leopoldo Parejo leyó.




 

La inauguración oficial del escenario se produjo el día de Santiago.  Se representaron El barquillero (Chapí - López Silva - Jackson), La Mariguana y La marcha de Cádiz (Chapí - Valverde, de la zarzuela Cádiz), por la compañía de D. Eugenio P. Pamplona.  Ofrezco a continuación el recorte de prensa del periódico El Defensor de Córdoba, también de Miguel Romero.  En esta crónica aparece un poema de José de Siles, periodista y literato natural de Puente Genil cuya labor se desarrolló entre el último tercio del XIX y primera década del XX (falleció en 1911).  Este autor es uno de los grandes olvidados de las letras locales, pues alcanzó en su época una fama equiparable (en mi opinión) a la que en la actualidad pueden tener periodistas de la talla de Ussía o Antonio Burgos, con una prosa jocosa – irónica y poesía epigramática y costumbrista.


         No entro en detalles constructivos o artísticos del nuevo teatro que, como se puede leer en las crónicas de Romero, fue llamado Teatro Circo El Imperial.  Este edificio es una parte importantísima de nuestra cultura.  En mi opinión, merece un estudio serio y formal que deje constancia de su importancia y de las miles de anécdotas, circunstancias y vivencias que el mismo encierra.  Quizás sea el momento de acometer el reto de poner en valor histórico un edificio lleno de leyenda y que, indudablemente, nos fascina a todos los que amamos el arte y la cultura.

Bibliografía consultada:

- Giménez Luque, Baldomero.  Efemérides Pontanenses, Puente Genil, 1916.  Imp de Baldomero Giménez.
- Jiménez Rodríguez, José S., Episodios Locales Pontanos: Puente Genil en la época de Alfonso XII y la Regencia de María Cristina de Hasburgo.  Col. Anzur, nº XXXIV.  Puente Genil, 2002.  Artegrafía Gallegos.
- Romero Carmona, Miguel.  Artículos varios en el Defensor de Córdoba del 23 de julio y 5 de agosto de 1902.


miércoles, 20 de julio de 2011

INAUGURACIÓN DEL BUSTO DE PABLO IGLESIAS







 La "Plaza del Parque", en 1931.

             

                  La fotografía que encabeza este artículo está tomada durante los años de la Segunda República.  Es conocida, pues la hemos visto, además de en distintas colecciones de las que corren por internet, en el bar restaurante El Poncho, del amigo Manolo Palos, que tiene en sus paredes una rica exposición de postales de nuestra villa.  Por tanto, su interés no radica en la exclusividad o en lo novedoso (cosa cada vez más difícil, por suerte, en estos tiempos en los que la informática pone al alcance de cualquiera todo tipo de documentos), sino en la historia que encierra el lugar que aparece retratado y los avatares que corrió durante los años de la Segunda República.

                Como habréis podido descubrir, la imagen es del paseo de San José, o Plaza de España, que en la época en la que se hizo la instantánea era denominada Plaza del Parque.  Hasta finales de los cincuenta, cuando se construyó la parroquia, el sitio era un “paseíto” (como los llamamos aquí), zona ajardinada de forma rectangular con parterres, arriates, una pequeña fuente en el centro  y una valla perimetral de obra de mampostería.  Se inauguró en febrero del año 1929. 
                En abril de 1931 se celebraron elecciones municipales y fue elegido alcalde de Puente Genil Gabriel Morón Díaz, del Partido Socialista Obrero Español.  Con la ilusión de ocupar un primer cargo de importancia, Morón, que era un hombre de acción, comenzó una serie de reformas en nuestro pueblo.  Sin entrar en lo acertado o no de las mismas, propuso que en la flamante Plaza del Parque se instalara una estatua del fundador de su partido, Pablo Iglesias.  No sé si fue pagada por suscripción popular o por las arcas municipales.  El caso es que el 25 de junio de 1932 se inauguró la misma con gran solemnidad.  Al acto acudieron trece diputados socialistas y numerosísimo público.  Tras el mitin en el que intervino como principal figura Morón (que había sido nombrado diputado nacional en las elecciones de julio de 1931 por la circunscripción de Córdoba) se celebró un banquete.

 La "Plaza del Parque" con el busto de Pablo Iglesias.



                La prensa de la época recogió la noticia.  Incluso un periódico de ámbito provincial, La Voz. Diario republicano, en su edición matinal (tenía dos ediciones diarias, una por la mañana y otra por la tarde) publicó una foto del acto.  Es la que se muestra a continuación, un poco ajada por la antigüedad del periódico y el sistema de fotograbado de la época que resta mucha calidad a la misma.  En ella se puede ver (o intuir), al fondo en el centro, el busto.

Fotografía aparecida en el diario republicano La Voz, de Córdoba.



                 El diario El Sol, de Madrid, publicó la noticia el 2 de julio de 1932 con una entrevista a Morón en la que comentan los problemas del campo andaluz.  También El Heraldo dio la noticia en la edición vespertina del mismo día del acto.


 Entrevista a Morón en La Voz

       Como nota curiosa hay que apuntar que en la entrevista habla Morón de la indisciplina de los comunistas.  Paradójicamente, fue este partido el que organizó las mejores y más disciplinadas unidades que combatieron en el bando republicano durante la Guerra Civil.  Y, lo que es más, él mismo terminaría siendo expulsado del partido socialista y abrazando las ideas comunistas una vez afincado en Méjico, tras la contienda (en octubre de 2009 le fue devuelto simbólicamente, junto a otros muchos socialistas históricos como Negrín, su carné de militante del PSOE).



 Noticia aparecida en El Heraldo




                El busto era obra de un escultor cordobés conocido en Puente Genil, Enrique Moreno Rodríguez, “El Fenómeno”, del que también es el de Manuel Reina que hay en el paseo de la Plaza Nacional.  Este artista, natural de Montalbán, fue autor de muchas de las estatuas de artistas cordobeses como Eduardo Lucena o Martínez Rúcker que hay repartidas por la geografía de nuestra capital de provincia.  Como una de tantas víctimas inocentes que pagan la barbarie que rodea a toda guerra civil, fue fusilado en septiembre de 1936, en Córdoba, por el elemento represor del bando Nacional.
                Tras la inauguración del monumento (cuya colocación trajo sus polémicas) hubo una serie de actos de vandalismo contra el mismo que también recogió la prensa.  El más destacado fue el protagonizado por varios jóvenes fascistas (así los define el diario La Voz en su edición del 7 de febrero de 1934) procedentes de Córdoba, los cuales intentaron derribar la estatua con unas cuerdas que querían atar a los coches.  La llegada de un guardia municipal abortó el intento, que terminó con la detención de los vándalos.
                La imagen del "Apóstol del Socialismo" (como le decían en los años apuntados) estuvo en el lugar hasta agosto de 1936.  Tras la toma de Puente Genil por la Columna del comandante Castejón el 1 de agosto, fue derribada de la misma forma que querían hacerlo en 1934, por medio de unas cuerdas de las que tiró un vehículo.  Como no pudieron destrozarla por la dureza del material, dicen las crónicas apócrifas que fue enterrada por alguien en el patio de una casa de los alrededores y que allí permanece.  Un triste final para una obra de arte de un autor de reconocida valía.  Y es que los humanos cometemos el error de querer erigir monumentos a los políticos sin pensar que van a durar el mismo tiempo que sus ideas, partidos o regímenes sean los predominantes.  En Puente Genil tenemos algún ejemplo no demasiado lejano…

Bibliografía consultada: las ediciones de los periódicos a los que me he referido y el libro de Luque Estrada Puente Genil, 1900-1982, ya citado en otros artículos.


            

jueves, 7 de julio de 2011

EL COMUNICADO DE GARCÍA HIDALGO

Como continuación y final del artículo anterior, aquí dejo colgado el escrito que Joaquín García Hidalgo Villanueva (escritor, periodista, terrateniente y filántropo pontano que fue diputado socialista en la primera legislatura de la Segunda República) publicó en El Aviso, en noviembre de 1918, con motivo de los sangrientos sucesos ya relatados.
García Hidalgo fue un destacado miembro de la masonería, de la logia pontana denominada 18 Brumario, a la que también pertenecieron, entre otros, Gabriel Morón Díaz y Antonio Romero Jiménez.



PRÓXIMO ARTÍCULO:

EL BUSTO DE PABLO IGLESIAS.

lunes, 27 de junio de 2011

LOS SUCESOS DE NOVIEMBRE DE 1918.

                El de 1918 fue un año difícil para Puente Genil, en el contexto de un Mundo convulso azotado por la Gran Guerra (que tocaba a su fin) y la Influenza o pandemia de Gripe Española.  Ésta última asoló el planeta y se llevó por delante a cerca de 21 millones de personas, según dicen las estadísticas.  La enfermedad no se originó en España pese a ese nombre, sino en Estados Unidos, en marzo de 1918.  Pero debido a la censura que la guerra impuso a los bandos en contienda, sólo nuestro país, neutral en aquella gran carnicería, permitió que los periódicos hablaran abiertamente de víctimas y extensión del virus. 
La guerra fue responsable  del enriquecimiento de muchos empresarios e industriales que aprovecharon la ingente demanda de materiales y manufacturas para equipar y abastecer a los ejércitos.  Esa gran demanda provocó una extrema situación de penuria en las clases obreras y necesitadas, ya que las producciones se vendían a elevadísimos precios en el exterior y se desabastecía el mercado interior.  El poco producto que se ofrecía era caro y de bajísima calidad.  Hubo auténtica necesidad de géneros tan básicos en la época como el trigo, azúcar, carbón, lana, etc., es decir, elementos imprescindibles para la subsistencia de las clases trabajadoras e, incluso, medias.
                En Andalucía los jornaleros del campo se pusieron, lógicamente, en pie de guerra, pues los jornales que se pagaban (sobre tres pesetas y con alta proporción de destajo) no eran suficientes para adquirir los productos de primera necesidad.  Se convocaron huelgas por todos los rincones de nuestra región con resultados desiguales.  En el caso de Puente Genil la paz social se alcanzó cuando obreros y patronos se reunieron en una especie de sindicato unificado (parecido de lo que después sería el sindicato vertical durante el Franquismo) y cuyo precursor había sido el Círculo Católico de Patronos y Obreros que fundaran en 1903, entre otros, José Melgar Paladín, Francisco de Paula Ortega Montilla, nuestro inmortal vate Miguel Romero, etc.
                Pero para llegar a ese acuerdo hubo que pasar por situaciones de violencia extrema con el resultado de muertes.  O, más bien, la violencia dio lugar a que las partes en conflicto se pararan a reflexionar sobre la conveniencia de llegar a un acuerdo que iba a ser, a todas luces, beneficioso para unos y otros.  Todo esto ocurrió los días 5 y 6 de noviembre de 1918.  La síntesis de los acontecimientos fue la siguiente: hubo una serie de revueltas alentadas desde el Centro Obrero de Puente Genil (o lo que es lo mismo, desde la casa del pueblo del Partido Socialista).  Las mujeres de los obreros se hicieron partícipes de la huelga convocada, sacando por la fuerza a las sirvientas de las casas para que secundaran el paro.  Un incidente con la Guardia Civil (que se limitó a defenderse ante la avalancha que se le venía encima) provocó que los exaltados que siempre existen (lo hemos visto en las manifestaciones convocadas en mayo - junio de este año por los denominados “Indignados”) aprovecharan el revuelo para disparar.  El resultado fue un muerto, un obrero llamado Manuel García Pérez, y el cierre de la Casa del Pueblo de Puente Genil.  Aunque los obreros decían lo contrario, se demostró que la Guardia Civil actuó con mesura.  Prueba de ello es que Joaquín García Hidalgo Villanueva, líder socialista de nuestro pueblo, se desmarcó de la Casa del Pueblo y se dio de baja de la asociación socialista de Puente Genil, indignado por el manejo de líderes exaltados.  Gabriel Morón, el secretario general del Partido Socialista de Puente Genil, culpó al Alcalde de todo.  Se demostró que no tenía razón, en el momento en que se creó La Casa de Todos, asociación de carácter gremial que unió a patronos y obreros por algún tiempo.  Pese a todo, Morón publicó un panfleto incendiario en el que mostró su disconformidad con las medidas tomadas por la autoridad.
Transcribo lo relatado por D. Baldomero Giménez en El Aviso de fecha 6 de noviembre, en el que publicó un especial con la secuencia de los hechos:

LOS SUCESOS DE AYER.
No nos ha sorprendido.  No hace mucho tiempo lo decíamos ene estas columnas: cualquier día es bueno para que en las calles de Puente Genil se derrame la sangre.  Ya se ha derramado; ya estarán satisfechos los directores del movimiento.
Y como dijimos que sucedería, se pretenderá ahora echar la responsabilidad a la fuerza pública; pero como testigos oculares que hemos sido de la refriega, honradamente declaramos que jamás hemos visto a la fuerza pública ni más comedida ni más reacias en adoptar resoluciones extremas.
Desde que anteayer por la mañana comenzaron los escándalos, presumíamos que algo grave iba a pasar, y tenemos el sentimiento de haber resultado profetas.
Y es que cuando se pretende traspasar los límites del derecho empleando la fuerza se puede suponer y augurarlo todo.
El martes por la mañana nutridos grupos de mujeres, empleando el más grosero de los lenguajes, de grado o por fuerza, y de casa en casa, pretendían y lo lograban en muchas, sacar a las criadas para que por la fuerza solidarizaran con los trabajadores del campo que, así como otras veces han tenido a su lado gran parte de la opinión, en la ocasión presente les faltaba ambiente, porque han pretendido imponerse de una manera tan arbitraria como mal dirigida.
Las autoridades y la fuerza pública, lograron hacer desistir de su actitud a las mujeres y, aparentemente se calmaron los ánimos.
Por la noche e reunieron los propietarios y nos aseguran que le dieron al Sr. Alcalde un voto de confianza para que se entrevistara con los obreros y cambiaran impresiones y expusieran sus deseos.  Los obreros pidieron un permiso que les fue concedido para celebrar un mitin.  Cuál no sería la sorpresa del público, cuando ayer de mañana comenzaron nuevamente a ejercer coacciones las mujeres, y estos actos fueron los que ocasionaron la catástrofe.
Según nos aseguran, en la calle Madre de Dios había un buen número de mujeres coaccionando a las criadas, cuando acertó a pasar una pareja de la Guardia Civil montada, a la cual insultaron las mujeres, y, la pareja, por prudencia, después de un simulacro de carga, se trasladaron a la calle de D. Gonzalo; pero como circuló la noticia de que había sido herida una mujer, hombres y mujeres bajaron del barrio alto, por la calle de Romero unos y por la Calzada otros, cogiendo en medio a la mencionada pareja que se vio entre dos fuegos, y ante los insultos y frases soeces de las mujeres e increpaciones de los hombres, se vieron precisados los guardias a hacer fuego, disparando al aire los Máusers.  Y decimos disparando al aire, porque si los guardias hubieran disparado a los bultos, hubiera quedado sembrada de cadáveres la calle de D. Gonzalo.
Pero como por muy buenos deseos que haya por parte y parte, es imposible mantener un criterio constante, en tales condiciones, una bala alcanzó a un revoltoso, quien se encuentra moribundo en el momento que escribimos las presentes líneas.
Según uno de los médicos que lo han asistido es imposible que viva, pues tiene el muslo derecho atravesado por un balazo que le produjo una grande hemorragia.  Tiene fracturado el hueso y una importante vena, y en opinión de los médicos es muy difícil que se salve.  También hay otra mujer herida.  La precipitación con que escribimos estas letras nos han impedido averiguar los nombres de los heridos.
El Centro Obrero ha sido cerrado y se nos asegura que una comisión ha ido a Córdoba para protestar de la arbitrariedad del cierre; pero esto no debe ser verdad, pues por muy torpes que sean los directores de ese centro, deben de saber que el Alcalde tiene autoridad suficiente para cerrarlo, y más en las circunstancias actuales.
Para hoy a las diez hay citada una comisión de obreros para que exponga sus deseos y ver la manera de solucionar el conflicto.  Pero nosotros preguntamos ¿qué conflicto?
Hasta el presente nadie sabía que hubiera huelga.  Solo hemos sabido que grupos de mujeres coaccionaban a las sirvientes para que abandonaran las casas donde prestaban sus servicios, y que debido a la actitud levantisca de esas mujeres, amparadas y acaso alentadas por los hombres, ha estallado la catástrofe que ha costado la vida a un hombre (porque seguramente habrá muerto cuando el presente llegue a manos de nuestros lectores) que ha señalado una página sangrienta la Historia de nuestro pacífico y honrado pueblo.
Los que solo odios y rencores tienen para todo el mundo, pueden estar satisfechos.  Han logrado lo que se proponían, sin obtener un positivo beneficio, pues lejos de sumar elementos a su causa, impopular en esta ocasión, se les restarán importantes factores que ya han tomado (nos consta) la determinación de separarse del Centro Obrero, dando con esto un voto de censura a los que tronando a diario contra los atropellos e injusticias, se convierten en injustos atropelladores cuando lo estiman conveniente.
Hemos visitado el lugar de la colisión, y hemos podido ver en la calle Delgado Parejo, en la casa de D. Luis Leiva Morales, un balazo que atravesó la persiana del primer balcón; otro que entró rompiendo los cristales de la parte inferior del cierro del balcón segundo, y un tercer balazo grabado en el quicio de la puerta de la accesoria.
En la misma fachada y a medio metro de la puerta de D. Francisco Reina Montilla hay la huella de otro balazo que por los vestigios se supone de un proyectil de grueso calibre.
A la hora que escribimos estas líneas (diez de la noche) reina absoluta tranquilidad.
Veremos qué sucederá.  Ojalá no ocurra nada.

A continuación reproduzco el documento publicado por la Casa del Pueblo de Puente Genil, firmado por Gabriel Morón:

 NOTA: PARA VER BIEN ESTE DOCUMENTO, PICAR SOBRE E MISMO UNA VEZ.  CUANDO APAREZCA EN UNA VENTANA APARTE, VOLVER A PICAR.

Continuará
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
- Díaz del Moral, J; Las agitaciones campesinas del período bolchevista 1918-1920.  Editoriales Andaluzas Unidas, Motril, 1985.
-  Ubieto, Reglá, Jover, Seco; Introducción a la historia de Espana, Teide, 1986.
/ Gimenez Luque, Baldomero, El Aviso de 6 de noviembre de 1918.

viernes, 10 de junio de 2011

ESCENAS DE LA RETAGUARDIA DURANTE LA GUERRA CIVIL

             Además de controvertido, por las reacciones y sensibilidades que puede “mover”, el tema de la Guerra “Incivil” de 1936 1939 es apasionante desde el punto de vista histórico.  Aunque todavía es pronto para hacer una revisión seria y escribir de forma veraz y apartidista sobre los sucesos acaecidos en Puente Genil (todavía hay personas que tienen cicatrices y malísimos recuerdos de esa aciaga época), sí es hora de ir acumulando material archivístico para que, dentro de unos años, los historiadores tengan una base científica y suficientes datos para hacer una reconstrucción fidedigna de los hechos sin que en la misma haya “buenos y malos”.
                Puente Genil, por su estructura social y económica, sufrió los horrores de la represión más que los propios de una batalla en regla.  Por ambos bandos.  Por el Republicano durante los diez últimos días del mes de julio de 1936 (tiempo en el que un numeroso grupo de milicianos de distinta extracción vino de Málaga y horrorizó con sus crímenes, robos, quema de templos y de patrimonio, etc.).  Por el rebelde, a partir de esa fecha y hasta bien entrada la década de los cuarenta.  Diez o doce años en los que los fusilamientos indiscriminados, primero, y los encarcelamientos y deportaciones, después, sembraron la injusticia, la desolación, el desamparo y el miedo en muchas familias de nuestro pueblo.
                Ya publiqué hace tiempo el relato de la toma de Puente Genil por los republicanos el 20 de julio del 36 y por la columna de comandante Castejón el 1 de agosto de ese año.  Una vez afianzado el poder de los “Nacionales” en la zona, comenzó a funcionar la maquinaria del nuevo Régimen en el que, en un principio, y tras el Decreto de Unificación de Falange Española de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) y de los Tradicionalistas, comenzó a llevarse a cabo la revolución social y económica que predicara José Antonio Primo de Rivera, el Gran Ausente, como era denominado.  Esta revolución comenzaría por la integración del proletariado en los sindicatos verticales para acabar con la lucha de clases y un amplio programa de reformas sociales que alcanzaron su desarrollo (con mayor o menor acierto, según los casos) una vez terminada la guerra.
                Los casi tres años que duró la contienda fueron, como en el resto de las dos Españas, duros para nuestro pueblo porque aún estaban sangrantes las heridas de la lucha que ya hemos comentado del verano del 36, eran constantes las denuncias injustificadas (muchas veces por afán de venganza), angustiosas las noticias que llegaban del frente y muchas las carencias provocadas por la lógica “economía de guerra”.  Hay que apuntar dos cosas con respecto a estos dos últimos temas.  Primero, que aunque los años de la guerra fueron de escasez, cuando ésta se notó realmente fue al terminar la contienda por razones que no entran en este artículo.  Y segundo, la mayoría de los hijos de Puente Genil sirvieron, por lo menos al principio del Alzamiento, encuadrados en el Primer Batallón Bandera de F.E.T. de las J.O.N.S. de Córdoba, la denominada “Bandera de López Tienda” (este militar, Joaquín López Tienda, era el teniente coronel jefe de la 2ª Media Brigada de la 22 División) , que desarrolló sus acciones bélicas en la zona de Los Pedroches.
                Pero las penas de la guerra habían de enjugarse, desde el punto de vista de los nuevos gobernantes, con el ardor patriótico y la exaltación de los valores heroicos y de culto al Caudillo y a José Antonio.  En todos los pueblos se crearon las distintas unidades y jerarquías de FET de las JONS: Frente de Juventudes (flechas y pelayos) para los niños, Sección Femenina para las mujeres y Central y Junta de Ofensiva Nacional Sindicalista para los hombres.  Se organizaron, entre otros,  bandas de cornetas y tambores, servicios de auxilio social,  de gestión municipal y de prensa y propaganda (este último fue creado por el General Millán Astray  que también fundó desde ese cargo Radio Nacional de España).  Las actividades de cada uno de estos servicios, que dotaban a la retaguardia de un engranaje para que la máquina funcionara para ganar la guerra, se revestían de parafernalia, pompa y boato.  Cualquier ocasión era buena para exaltar al Caudillo, a la bandera, al ideario de José Antonio.
                La mejor forma de adentrase en ese mundo es leyendo la prensa de la época.  Desde principios de la guerra comenzaron a publicarse periódicos y revistas de carácter propagandístico en los que se relataban los avances bélicos, los actos sociales de la localidad, etc.  En Puente Genil se fundó, en el otoño de 1936, AMANECER, Órgano de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, que tenía periodicidad semanal.  Este periódico es una buena fuente en la que encontrar respuesta a la pregunta de cómo vivió Puente Genil los años de retaguardia.  El 6 de junio de 1937 se celebró, con toda solemnidad, “El Día de la Falange” en Puente Genil.  Amanecer dio cumplida cuenta del acontecimiento.  Hubo desfiles, misas, bendiciones, discursos, etc.  La lectura de este artículo nos transporta a un tiempo en el que los protagonistas eran nuestros abuelos y bisabuelos.  En el mismo aparecen nombres que todavía nos son, aunque en la lejanía, familiares.  Y se nombra a personajes que han alcanzado en nuestra historia cultural justa fama.  Os invito a que leáis este interesante documento que recibí en una colección de revistas antiguas de nuestro pueblo procedentes de mi tío Francisco Morales Delgado, dueño de la fábrica de aceites y hacienda Santa Elena.
                Se muestran, además del artículo, varias fotografías de los actos.  Especial atención hay que prestar a la que refleja el momento del desfile de los flechas y pelayos por la calle de la Plaza, en la que se ve en primer plano la casa de los Cristalitos íntegra y cómo el pueblo saluda brazo en alto al paso de las centurias.  Éstas iban precedidas por la banda de cornetas y tambores que dirigía el polifacético músico José Arcos Cosano, autor, entre otras de La Matraca y Enriquetilla.  Doy por bueno este dato sobre Arcos, toda vez que me lo facilitó una persona que vivió en primera persona la fundación de esa banda: Joaquín Ruiz Millán.  Su testimonio sobre distintos aspectos musicales de nuestra historia local ha sido contrastado en numerosas ocasiones y ha sido siempre fidelísimo reflejo de lo acontecido.







 

 Desfile de las Centurias por la calle de la Plaza. A la izquierda, la casa de Los Cristalitos


Autoridades presentes en el acto






BIBLIOGRAFÍA:
-           Ubieto, Jover, Reglá, Seco.  Introducción a la Historia de España, Barcelona.  Teide, 1986.
-           Semanario Amanecer, Órgano de la Falange Española Tradicionalista de las JONS, Puente Genil, 1936 a 1939.
-           Losada Campos, A.  Historia de la Villa de Puente Genil.  Madrid, Ediciones Castilla, 1971.